Noticias Cambio Climático

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Desert with dead trees
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La década de la acción climática: ¿En dónde estamos después de dos años?

Con el 2021 llegando a su fin, sólo nos quedan ocho años para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. ¿Está la década de la acción climática cumpliendo con sus promesas? En el 2019, después de varios años de conversaciones para alcanzar a nivel mundial las políticas climáticas y sociales incluidas en los ODS, las Naciones Unidas declararon que el 2020 debería marcar el comienzo de la ‘década de acción’. O como dijo Greta Thunberg este año durante la COP26, no más “bla bla bla”. En este artículo, veremos el estado actual de la acción climática y la probabilidad de que se alcancen las promesas de los ODS antes del plazo final en 2030. Acción gubernamental A nivel gubernamental, es justo decir que el ritmo de la acción se ha acelerado. Prácticamente cada país tiene algún tipo de legislación climática llevándose a cabo, y 237 de estas leyes han sido aprobadas desde el 2020. A junio del 2021, 1.900 gobiernos locales y 34 países han declarado emergencia climática. En Europa, desde el lanzamiento del Pacto Verde Europeo, cada semana se contemplan nuevas propuestas normativas a nivel ambiental y social, y se ha establecido el camino hacia la descarbonización para lograr una reducción de emisiones en un 55% para el 2030, en comparación con los niveles de 1990. Acción ciudadana El fortalecimiento de la estrategia normativa alrededor del clima está dando lugar a un aumento en la legislación climática, por medio de la cual los ciudadanos y asociaciones pueden demandar a sus propios gobiernos por tomar acciones que van en contra de su compromiso contra la lucha del cambio climático. Un ejemplo reciente de esto es la demanda Stop Cambo en contra del gobierno del Reino Unido, por haber aprobado un nuevo campo petrolero en el Mar del Norte. La demanda en sí es en contra del gobierno, sin embargo la campaña pública dirigida por los activistas ambientales ganó tanta tracción, que uno de los dueños del proyecto (Shell) se retiró a principios de diciembre, a tan sólo unos días de la fecha de la corte, llevando a una “pausa” en el desarrollo del proyecto. Según el Instituto de Investigación Grantham sobre el Cambio Climático y Medio Ambiente, la cantidad de casos de litigación acumulados en relación al cambio climático se han más que duplicado desde el 2015, y esta tendencia va a continuar. Acción empresarial Las nuevas regulaciones y expectativas de los clientes también están llevando a la acción en el ámbito empresarial. Por ejemplo, en julio del 2021, la Comisión Europea adoptó la Estrategia de Financiación Sostenible y propuso un nuevo European Green Bond Standard para aumentar la inversión en la transición de la Unión Europea hacia una economía sostenible. Globalmente, las nuevas regulaciones de transparencia en materia de riesgos medioambientales para portafolios de inversión han conducido a un aumento exponencial en la inversión en el Medioambiente, Social y de Gobernanza (ESG). Según el MorningStar, para junio del 2021, los fondos activos de ESG han alcanzado US$2.24 trillones, casi el doble de US$1.8 trillones a finales del 2019. Lo cual está estableciendo el curso para las iniciativas económicas y los planes corporativos estratégicos. Hoy en día, 622 de las 2.000 empresas cotizadas más grandes se han comprometido con la neutralidad cero. La innovación es la fortaleza del sector privado, y cuando es aplicada al clima, puede crear un cambio duradero. Nuevos desarrollos en las tecnologías de energía renovable como los paneles y baterías solares, por ejemplo, han impulsado el amplio crecimiento de la energía renovable y a la adopción de vehículos eléctricos en los últimos años. En 2020, 29% de la energía mundial fue generada por las energías renovables, y en el 2021 se observó un aumento de la capacidad de generación de energías renovables en 290 gigavatios. La Agencia Internacional de la Energía predice un aumento del 60% de la energía renovable entre el 2020 y el 2026, a más de 4.800 gigavatios – equivalente al total de la capacidad global de combustibles fósiles y nuclear combinados. Baldazo de realidad A pesar de esta oleada de acción, los científicos son unánimes: no estamos en camino a lograr los compromisos del Acuerdo de París. En 2021, las emisiones globales de dióxido de carbono de combustibles fósiles se espera que alcancen 36.4 mil millones de toneladas, sólo un 0.8% por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia. La Agencia Internacional de la Energía apunta que para alcanzar la neutralidad de carbono para el 2050, la capacidad adicional de energía renovable durante el periodo 2021-26 tendrá que promediar el doble del índice actual. Y el reporte State of Climate Action 2021, publicado el pasado noviembre, hace una clara declaración que “la dura verdad es que para muchas de las transformaciones, la acción es incremental en el mejor de los casos, y se dirige en la dirección equivocada en el peor de los casos”. De hecho, ninguno de los 40 indicadores evaluados en el reporte están encaminados a cumplir los objetivos ambientales. Necesitamos corregir la trayectoría y acelerar el cumplimiento de los compromisos en todos los ámbitos: gubernamental, sector privado y sociedad civil. Es momento de alcanzar el gigaton de descarbonización, reduciendo simultáneamente las emisiones globales y aumentando la financiación disponible para los proyectos de mitigación climática. A nivel empresarial, esto significa que es hora de calcular tu huella de carbono, implementar medidas para la reducción de emisiones, y compensar las emisiones restantes para alcanzar la neutralidad de carbono. ClimateTrade te puede ayudar: regístrate en nuestro marketplace o ponte en contacto con nuestro equipo. Como lo han dicho los autores del informe: “No sólo lo debemos hacer mejor. Debemos hacer lo que sea necesario”.

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Sostenibilidad y teletrabajo

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Más de un año después de que el coronavirus forzó al mundo a entrar en confinamiento, una nueva variante y el aumento de las infecciones en Europa están empujando a la gente hacia el teletrabajo nuevamente. La pandemia llevó a muchas empresas a implementar el teletrabajo para evitar los contagios en el lugar de trabajo. Ahora, los empleados a quienes les ha gustado esta flexibilidad en el último año quieren mantenerla, por lo menos parcialmente. Y con las olas sin fin de infecciones por el Covid-19 a gran escala, parece que la tendencia al teletrabajo es permanente. A nivel de sostenibilidad, trabajar desde casa tiene una ventaja muy clara, ya que evita los desplazamientos diarios, y la huella de carbono asociada. Se estima que las emisiones de CO2 relacionadas al transporte bajaron un 15% durante el confinamiento. Pero el teletrabajo no es necesariamente tan positivo para el medioambiente como parece, ya que también significa un aumento en el  consumo de energía necesaria para la luz, la calefacción o el aire acondicionado, así como los equipamientos electrónicos necesarios para trabajar bien desde casa. Según un informe, el consumo de electricidad en los hogares aumentó durante los días de entre semana en un 20% durante el confinamiento en el Reino Unido. La creciente sensibilización y concienciación ambiental ha hecho que las personas hayan adquirido nuevos hábitos en sus hogares, como la reducción del consumo energético o el reciclaje. Si queremos que el teletrabajo sea más positivo para el medioambiente que el trabajo en oficina, estos hábitos tienen que ser mantenidos cuando la casa se convierte en la oficina. Entonces ¿Cómo lograr eficiencia energética en tiempos de teletrabajo? Ahorro de electricidad Lo primero que se puede hacer para reducir el gasto mensual es regular la temperatura ambiente a 20ºC en invierno y a 26ºC durante el verano; temperaturas confortables que no necesitan demasiada energía. Otra medida que podemos adoptar es cambiar las bombillas de la vivienda por unas de bajo consumo o LED, que a la larga se verá reflejado positivamente en la factura de la luz. Luz natural y ventanas Aprovechar todo lo que se pueda la luz natural subiendo las persianas, corriendo las cortinas y eligiendo colores claros para las paredes, así podemos beneficiarnos de lo que el planeta ofrece de manera natural. Smart Houses: la tecnología como aliada Las casas inteligentes son sinónimo de monitorización. Eso significa que te ayuda a saber cuándo y dónde se gasta la energía.  Con esta visibilidad, se vuelve muy fácil implementar medidas de ahorro con gran impacto. Intervalos de carga Si disponemos de dispositivos con una autonomía determinada, lo mejor es no tenerlos siempre conectados. Una vez la batería esté cargada, piensa en desconectarlos y sigue trabajando hasta que sea necesario volver a cargarlos. Si no lo usas, apágalo En la mayoría de los hogares y oficinas se utilizan alargadores y prolongadores que nos permiten conectar varios dispositivos a la red eléctrica. Una vez hayamos terminado nuestra actividad debemos apagar el interruptor principal, de esa forma no consumimos energía de forma innecesaria. Fuentes de energía renovables Si tienes esta opción, haz el cambio hacia un proveedor de energía renovable. Te permitirá aprovechar al máximo fuentes de energía renovables como paneles solares o molinos de viento. También puedes instalar sistemas de calefacción eficientes, por ejemplo el suelo radiante; y dotar a la vivienda de sistemas de reciclaje. Siempre existe una forma de ser más sostenible en cualquier actividad que desempeñamos. Ahora que sabes cómo implantar la sostenibilidad en el teletrabajo, te animamos a hacerlo en otras áreas de tu vida. ¿Quieres calcular huella de carbono después de haber implementado el teletrabajo? Te podemos ayudar. Contacta a nuestros expertos. [/fusion_text][/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]

sector inmobiliario
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El sector inmobiliario empieza a devaluar los edificios menos ecológicos

La pandemia, el riesgo climático, y la creciente desigualdad social, están impulsando a los inversores en el sector inmobiliario a pensar en cómo sus carteras de activos pueden responder a los retos relacionados con la sostenibilidad ambiental de los edificios. Esta presión está llevando a los gestores de estos edificios a incorporar medidas en cada etapa del ciclo de vida de sus inmuebles, desde la diligencia debida hasta las adquisiciones y los arrendamientos. Una primera tendencia detectada entre los propietarios y operadores es el ahorro de energía y el compromiso con la neutralidad en carbono, es decir, el tratar de impulsar cambios positivos ambientales significativos con arrendamientos y tecnología más verdes. Por ejemplo, cada vez se pide más que se hagan adaptaciones y rehabilitaciones de los edificios con el objetivo de reducir su huella de carbono. La segunda tendencia detectada es la consideración de los aspectos de salud y el bienestar en las decisiones de diseño y el funcionamiento de los edificios. Los ocupantes y arrendatarios hacen más hincapié en particular en la calidad del aire interior, en los sistemas de ventilación y otras características ambientales interiores para mejorar el confort de los empleados de las empresas arrendatarias, y por tanto atraen una mayor demanda a largo plazo. Una tercera tendencia es que se amplía la diferencia entre un alquiler verde gracias a la rehabilitación energética y el descuento por el arrendamiento marrón, donde no se hace esa rehabilitación. La rehabilitación o reforma con criterios de ahorro y eficiencia energéticas y de emisiones aprovecha que los materiales de construcción ecológicos están más disponibles y son viables económicamente. Con los procedimientos actuales de valoración de estos activos, se empiezan a aplicar tasas de ‘descuento marrón’ a los bienes raíces que no se vuelvan más ecológicos. Esta tendencia se ha constatado entre los Managers de Sostenibilidad de las grandes inmobiliarias, como JLL, CBRE y C&W que han participado en la Cumbre Mundial del Clima de Glasgow (COP26), quienes opinan en la prensa que en los próximos años veremos más ejemplos de ‘descuento marrón’ y que éste es significativamente más grande que una ‘prima ecológica´ para aquellos edificios que se hayan hecho más sostenibles. Esta presión está llegando primero a Europa y al Reino Unido. Se menciona un caso donde en el año 2020 un edificio en el Reino Unido se valoró en un cierto nivel, y luego en 2021 cuando se tuvieron en cuenta los costos de transición al cero neto en carbono, el precio se redujo en un 30%. Esto se comparó después con el aumento general en el valor del edificio gracias al valor añadido neto cero en carbono del 5% al ​​12%, lo que se conoce como `prima ecológica´. Sobre las emisiones de CO2 de los edificios Las emisiones de CO2 (o la huella de carbono) de los edificios generalmente se dividen en dos bloques: primero, las emisiones de CO2 asociadas a las actividades de proyecto y constructivas en sí mismas (mano de obra y maquinaria); y segundo, la huella de carbono de las materias primas y elementos utilizados para crear el edificio, más las emisiones de las actividades de operación y el equipamiento ya existente, en funcionamiento y dando servicio a los inquilinos o la propiedad. Este segundo bloque de la huella de carbono incluye además las fuentes de energía de los suministros en el interior y la gestión y valorización de los residuos. Sobre las diferencias entre distintas regiones en el mundo En el hemisferio norte, el desafío será en gran medida el modernizar los edificios existentes para hacerlos netos cero en carbono, pues se estima que el 80% de los edificios sigan existiendo en 2050 en estas regiones del norte. En términos financieros y de valoración de estos activos, se puede decir que el riesgo es mucho mayor que la oportunidad que estas regiones. El reto de los managers del realestate en el norte es el crear activos realmente resistentes a largo plazo. Si no se invierte en transición al cero neto en carbono, el valor comenzará a disminuir. Se viene constatando una demanda de gestión más sostenible por parte de los inquilinos de estos edificios, entre ellos las grandes empresas y corporaciones, quienes ahora tienen objetivos de Neutralidad en Carbono o Balance Cero Neto de sus Accionistas y Consumidores. Sobre el papel de las entidades financieras y de seguros ante esta tendencia Esta tendencia económica tendrá sus efectos en el mundo financieros, en la forma en que los bancos otorgan préstamos a los promotores inmobiliarios y a las entidades que tasan, valoran y aseguran estos edificios. Durante la presentación de la Financial Alliance for Net Zero en la Cumbre del Clima de Glasgow en Noviembre de 2021, se señaló que los bancos buscarán cada vez más planes de transición ecológica concretos y creíbles de los activos inmobiliarios cuando se decidan por dónde y cómo prestar. Aquí es donde parece probable que se mantenga la tasa de descuento “marrón» y se aplique a los beneficios financieros previstos. Cómo calcular las emisiones de CO2 El Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y ClimateTrade han desarrollado una calculadora para permitir a las empresas del sector de la construcción medir su huella de carbono. Este es el primer paso para que el sector de la construcción consiga alcanzar la neutralidad climática. La aplicación es el resultado del acuerdo suscrito entre el CSCAE y ClimateTrade para desarrollar iniciativas digitales conjuntas contra el cambio climático y para la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU. La calculadora gratuita ya está al servicio de los casi 200 miembros del Observatorio 2030 del CSCAE, para que puedan cuantificar las emisiones que generan a la atmósfera y compensarlas a través de proyectos medioambientales en España y en todo el planeta. Gestión y contabilidad digital de las emisiones CO2 con las soluciones de ClimateTrade Con el fin de facilitar a las compañías de todo los tamaños el ofrecer a

COP26
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COP26: ¿Por qué es tan importante?

Bajo el tema «Uniendo al mundo para abordar el cambio climático», la próxima Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) reunirá a representantes de 200 gobiernos para acelerar la acción climática para cumplir con el Acuerdo de París. El 12 de diciembre de 2015, en el marco de la COP21, los líderes mundiales aprobaron en París un acuerdo histórico para frenar el cambio climático. Se comprometieron a mantener el incremento de la temperatura media del planeta muy por debajo de los 2ºC —respecto a los niveles preindustriales— y a trabajar para limitar ese aumento a los 1,5ºC. También acordaron intensificar los esfuerzos para adaptarse a los impactos del cambio climático y lograr que los flujos de financiación fueran consistentes con la transición hacia una economía baja en carbono y un desarrollo resiliente a dichos impactos climáticos. La próxima edición que se celebrará en Glasgow (Reino Unido) del 1 al 12 de noviembre de 2021, es clave para revisar estos compromisos anteriores y dar forma a las nuevas responsabilidades en la lucha contra el calentamiento global.  ¿Qué esperar de la COP26? La COP26 pretende demostrar la urgencia y las oportunidades de avanzar hacia una economía neutra en carbono, así como el poder de la cooperación internacional para hacer frente a los retos más graves a los que se enfrenta el mundo. Uno de los avances más esperados con relación a la reunión de Glasgow es crear una mejor definición de metodologías de calibración de reducción de emisiones. Los detalles de la contabilidad y la transparencia constituyen los aspectos básicos esenciales del Acuerdo de París y son fundamentales para evitar riesgos reales de «doble contabilización» de las reducciones de emisiones. Otro punto importante esperado es la regularización del llamado Artículo 6 del Acuerdo de París, que aborda dos de los principales mecanismos de mercado. En el artículo 6.2, es propuesto el comercio entre países, de créditos generados por proyectos de reducción/remoción de emisiones. En el artículo 6.4, es propuesto un mecanismo descentralizado de transacción entre entidades públicas y privadas, a partir de proyectos certificados y validados por un organismo supervisor.   Soluciones basadas en la naturaleza Un tercer objetivo del COP26 es centrarse en “soluciones basadas en la naturaleza” y analizar el potencial de la silvicultura, los ecosistemas y la agricultura para combatir el calentamiento global. Estas oportunidades son cruciales para absorber las emisiones y ayudar a los países a alcanzar los objetivos netos de carbono cero.  (WWF: Las soluciones climáticas basadas en la naturaleza aprovechan el poder de la naturaleza para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y también nos ayudan a adaptarnos a los impactos del cambio climático) A corto plazo, los créditos de carbono voluntarios de proyectos centrados en evitar / reducir las emisiones pueden ayudar a acelerar la transición a una economía global descarbonizada, por ejemplo, impulsando la inversión en energía renovable, eficiencia energética y capital natural. Permiten a las empresas apoyar la descarbonización más allá de su propia huella de carbono, acelerando así la transición más amplia hacia un futuro con bajas emisiones de carbono. A mediano y largo plazo, los créditos de carbono voluntarios podrían desempeñar un papel importante en la ampliación de las eliminaciones de dióxido de carbono necesarias para neutralizar las emisiones residuales. Al invertir en proyectos de compensación de carbono se ayuda a los países a cumplir estos objetivos proporcionando soluciones para reducir el volumen de carbono en la atmósfera.  Esta misión ayuda a lograr los objetivos del Acuerdo de París y permite que todos se involucren en la acción climática.   ClimateTrade en la COP26 ClimateTrade será la única start-up de compensación de carbono de España que se presentará físicamente en el Foro de Innovación Sostenible que tiene lugar junto con la COP26. Con un stand exclusivo y la participación del CEO Francisco Benedito en el panel “Cómo hacer que la naturaleza sea rentable”, la empresa está expectante por liderar e involucrarse en discusiones y acciones de carbono, reforzando su misión de detener el cambio climático y generar un impacto directo en la sociedad y el medio ambiente.

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¿Qué tan grave es el cambio climático ahora?

La relación entre coronavirus y cambio climático tiene implicaciones complejas que van mucho más allá del razonamiento lógico. De hecho, independientemente del marcado descenso de las emisiones globales por el confinamiento de la población mundial, es una gran error afirmar que se haya puesto freno al calentamiento global. En la atmósfera hay acumuladas grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero desde que se iniciara la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII. Entonces, ¿Cómo ha afectado esta pandemia a la lucha contra el cambio climático? Evidentemente,  ha habido una notable reducción en la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, sin embargo este escenario de bajas emisiones parece que es solo algo puntual. El cambio climático sigue siendo uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos como humanidad y seguiremos teniendo que hacerle frente en el futuro. La contaminación podría dispararse tras el coronavirus Según afirmó Lauri Myllyvirta, analista del Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio de Helsinki. La contaminación podría dispararse tras el coronavirus. El parón económico y las medidas de confinamiento con motivo del coronavirus podrían llevar a las emisiones de CO2 a mínimos no vistos desde la Segunda Guerra Mundial. “Esto ya sucedió después de la crisis financiera de 2009”, apuntaba el analista. El intento de aumentar la producción para remontar sus objetivos, nos llevarán a un considerable aumento de la quema de carbón, volver a la normalidad podría suponer que las emisiones alcancen nuevos máximos históricos. Debido al miedo, y como medida de prevención, el transporte público pasará a un segundo plano, generando un incremento del uso del vehículo privado para desplazamientos en las ciudades. Además, al verse la economía global perjudicada, muchas personas, empresas y países aparcaran la lucha contra el cambio climático y los objetivos de sostenibilidad para que les salgan las cuentas. Existe un alto riesgo de que, ante la necesidad de recuperación,  llevemos al olvidado las políticas ambientales, fracasando en todo los objetivos fijados por los Gobiernos y principales organizaciones contra el cambio climático. Si queremos extraer algún tipo de aprendizaje sobre el  COVID-19 en relación a la lucha contra el cambio climático. Que si nos unimos como una comunidad internacional, podemos frenar cualquier amenaza, que es posible un mundo con menos emisiones, que no debemos frenar la transición ecológica y, sobretodo, que necesitamos una acción climática ambiciosa sobre mitigación, adaptación y finanzas.

biodiversidad
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¿Por qué necesitamos preocuparnos por la biodiversidad?

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por la ONU, se centra directamente en la importancia del ecosistema. Un plan de acción colectivo construido en torno a los 17 principales desafíos mundiales que abordan temas relacionados con favorecer a las personas, el planeta y la prosperidad global. Los conocidos como Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos objetivos están conectados entre ello y, avanzar en la consecución de uno supone el avance hacia los otros; y la biodiversidad es el denominador común de todos ellos porque es fundamental para el desarrollo y el bienestar de la humanidad. ¿Cómo influye la Biodiversidad en la prosperidad económica y el bienestar general? Es la base. Más de la mitad de todos los bienes y servicios a nivel mundial depende de forma directa o indirecta de los recursos naturales. Especialmente en países en vías de desarrollo, donde además de fuente de alimento, supone la principal fuente de ingresos para la población. Industrias como la farmaceútica o el sector de la belleza dependen directamente de biodiversidad. La naturaleza es fuente de muchas drogas utilizadas en la medicina moderna provienen de plantas, animales y microorganismos naturales. ¿Cómo influye la biodiversidad en la Tierra? Los ecosistemas capturan y almacenan los gases de efecto invernadero, lo que los convierte en un gran aliado a la hora de mitigar el cambio climático. De hecho, los ecosistemas sanos suponen hasta el 37% de la mitigación necesaria para frenar el calentamiento global. Son una barrera contra los desastres naturales como inundaciones, tormentas, sequías, entre otros. También pueden proteger contra la propagación de enfermedades: donde la biodiversidad nativa es alta, la tasa de infección de enfermedades zoonóticas, como COVID-19, es menor. Es la hora de la naturaleza. Los seres humanos estamos acabando con la biodiversidad del planeta. Nuestros hábitos de consumo y nuestro estilo de vida en general han ocasionado que el 8% de todas las razas de animales conocidas se han extinguido y el 22% corren peligro de extinción. La acidificación del agua por la contaminación ha ocasionado la pérdida de biodiversidad marina a gran escala, cientos de especies de peces ya han desaparecido. Es el momento de velar por cuidar de la naturaleza y preservar los ecosistemas. Aún estamos a tiempo de revertir la pérdida de la diversidad biológica, debemos comprender que es la única manera de restaurar y mantener un planeta sano, y las vidas que éste sustenta. Para ello debe haber un cambio drástico en las políticas, incentivos y acciones de desarrollo de todos los gobiernos, empresas y ciudadanos.

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¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono mide todas las emisiones de gases de efecto invernadero GEI, directas e indirectas, resultantes del desarrollo de la actividad de una persona, una empresa o un país. Desde la revolución industrial, el día a día de la actividad humana en toda su diversidad, implica el consumo de combustibles fósiles en mayor o menor grado. En consecuencia, se emiten gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera que provocan el aumento del forzamiento radiativo total de la tierra. Esto supone el aumento de la temperatura de los climas terrestres, conocido como calentamiento global, el principal causante del Cambio Climático. Dicho de otra forma, los GEI, cuya concentración ha aumentado notablemente en las últimas décadas, absorben parte del calor que llega del sol a la tierra causando el aumento de la temperatura del planeta. Los gases de efecto invernadero principales son el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno, el vapor de agua y el ozono. Pero es el CO2 el que más contribuye al incremento del forzamiento radiativo y, además, deriva en gran medida de la actividad humana. La huella de carbono La huella de carbono es el conjunto de emisiones de GEI generadas directa e indirectamente por una persona, un grupo, una organización, una empresa, una región, o incluso un producto, un servicio, o un evento. Se mide en toneladas de carbono equivalente (t CO2e), ya que el CO2 es el más abundante y el que se usa como referencia. Es decir,  la huella de carbono es una importante métrica ambiental que da a conocer las fuentes y sumideros de emisiones de GEI y sirve como herramienta de gestión para conocer las acciones que contribuyen al aumento, o descenso del volumen de emisiones de GEI de nuestra actividad, directamente ligado con nuestro impacto en el cambio climático. Hoy la urgencia climática ha puesto de manifiesto la necesidad de una transformación a nivel global, desde el individuo, como el tejido empresarial, hasta los gobiernos, con objeto de establecer un modelo económico que tenga en cuenta a las personas y el medio ambiente, sea sostenible en el tiempo y neutro en emisiones de GEI. La huella de carbono y el individuo  Si pensamos a nivel de individuo, la huella de carbono sería el conjunto de emisiones de GEI que genera una persona en la actividad normal de su día a día, por ejemplo: utilizar energía en forma de electricidad o de calor, o por el consumo de combustibles al desplazarse, o derivada de los productos o servicios que consume, entre otras fuentes de emisión. La huella de carbono, por tanto, ayuda a las personas a identificar las acciones cotidianas que tienen potencial para reducir las emisiones de GEI y contribuir a la lucha contra el cambio climático. Por eso la importancia de traer el tema del calentamiento global a la luz y de lanzar programas de concientización para que las personas puedan hacer elecciones diarias que sean menos dañinas al medio ambiente y a la sociedad como un todo. La huella de carbono y las empresas Cuando prestamos atención al sector de las empresas, son muchas las que han sido señaladas por los efectos de su actividad en el cambio climático, derivados de las grandes cantidades de emisiones de GEI liberadas a la atmósfera. Pero, por el contrario, son las empresas, tanto grandes como pequeñas y medianas, las que tienen hoy la oportunidad de liderar el cambio hacia una sociedad neutra en carbono. Es por esto que la huella de carbono está presente en las estrategias de sostenibilidad de muchas empresas que dan importancia a gestionar las fuentes y sumideros de GEI y a las consecuencias que su huella de carbono tiene para su negocio y grupos de interés. El cálculo de la huella de carbono de una organización supone el inventario de fuentes y sumideros de GEI derivados de la actividad que lleva a cabo dicha organización. La complejidad y alcance del estudio dependerá de la cantidad de fuentes y sumideros de GEI considerados para el cálculo. Por tanto, la huella de carbono de una empresa ofrece un valor numérico del total de emisiones de GEI derivadas de sus actividades. Esto sólo implica el primer paso en la gestión de las emisiones de GEI y hacia la neutralidad. El segundo paso sería trazar una estrategia o plan de reducción de emisiones (con acciones dirigidas a reducir las emisiones de GEI y sistema de monitoreo de los resultados de reducción). En última instancia, una vez ejecutado el plan de reducción, las emisiones de GEI que no hayan podido reducirse pueden compensarse a través de proyectos de reducción o remoción de GEI externos a la empresa. ¿Por qué es importante conocer la huella de carbono de mi empresa? Conocer la huella de carbono de tu compañía es una herramienta importante para saber los puntos de la producción o de su actividad en los que pueden actuar para mejorar los procesos y reducir su impacto en el medio ambiente, específicamente los referidos a las emisiones directas y emisiones indirectas. Hacer este cálculo, que sea de carbono personal o empresarial, nos permite tomar acción directa contra el cambio climático. Pero a nivel empresarial también tienes la posibilidad de lograr ahorros económicos actuando sobre esos consumos para reducirlos. Por lo tanto, es una herramienta que ayuda a reducir costes de producción y desempeño. Permite la toma de decisiones para lograr una gestión más eficaz y eficiente del consumo de energía en cualquier ámbito (movilidad, iluminación, calefacción, etc.) en todo el ciclo de vida de tus bienes y servicios. Descubre cómo calcular huella de carbono. Una vez que conoces las emisiones de GEI de tu empresa, se calcula la huella a través de la metodología del GreenHouse Gas Protocol. Después, tienes la opción de registrarla y certificarla. ¿Qué es el registro de huella de carbono? El Registro de Huella de Carbono del Ministerio para la Transición Ecológica es un registro de carácter voluntario, que recoge los esfuerzos de las empresas,